Cálculo correcto de la plusvalía: casos de ganancia

Descripción del supuesto: ganancia

Tras la Sentencia del Tribunal Constitucional anulando la plusvalía para Guipuzkoa y, virtualmente, para el resto de España, vamos a tratar el supuesto donde no es posible acreditar que se ha producido una pérdida a la hora de la transmisión del inmueble, es decir, sólo en el caso de que hayamos obtenido ganancia con la venta y, entonces sí nos apliquen la plusvalía según el incremento definido legalmente y no el incremento real; suena raro, sí, pero de momento y hasta que no se apruebe una modificación de la LHL, funciona así: si tienes ganancia, estás dentro y se te aplica la plusvalía; si tienes pérdida, no se te aplica).

“La base imponible de este impuesto está constituida por el incremento del valor de los terrenos, puesto de manifiesto en el momento del devengo y experimentado a lo largo de un período máximo de 20 años.” (Ley de Haciendas Locales). A dicha base luego se le aplica un tipo del 29%.

Ejemplo

  • Transmitimos el 21.07.2016 un bien adquirido el 20.07.2000
  • Años de tenencia: 16.
  • El valor actual (catastral), es de 100.000 €.
  • En este caso, se produce un incremento del 3 % por año: 48%.

Base imponible – cálculo del incremento de los Ayuntamientos

100.000€ * 48% = 48.000€

Cálculo correcto

100.000€/1,48 = 67567,56€ (le quitamos el porcentaje de incremento).

100.000€ – 67567,56€ = 32432,43€ (éste es el incremento producido).

¿Y qué están diciendo los Jueces y Tribunales?

Pues progresivamente, cada vez más Jueces y Tribunales están entendiendo que carece de sentido el cálculo municipal (recordemos, siempre en caso de ganancia) y están obligando a realizar correctamente el cálculo; ahora bien, el proceso está siendo lento; destacamos algunos ejemplos:

  • En Castilla La Mancha, desde que en 2012 se ganó la primera Sentencia en relación a la forma de hacer el cálculo (no nos atrevemos a decirlo ni “fórmula de cálculo”, ya que quitar un porcentaje de incremento sobre el valor final, en lugar de añadírselo, nos parece algo de sentido común), se está aplicando correctamente con carácter general.
  • En Catalunya, a febrero 2017, no tenemos conocimiento de Sentencia que haya dado la razón al administrado, y el TSJ Catalunya está desestimando todos los recursos contenciosos al respecto.
  • En Madrid, ya tenemos la primera Sentencia declarando la disconformidad del cálculo de un Ayuntamiento, y aunque por supuesto está impugnada ante el TSJ, se abre la vía ya en Madrid de reconocimiento judicial de la fórmula correcta de cálculo. Además, en Madrid, muchas de las reclamaciones han sido desestimadas por el TSJ por una cuestión de prueba, no de fondo; esencialmente, el TSJ Madrid viene a decir: no me cuenta usted el caso de Cuenca, allí se practicó una prueba que aquí no se ha hecho, y el cálculo que allí se demostró y se explicó, aquí no se ha explicado. Es decir, entiende el TSJ Madrid que, pudiendo tener razón en el fondo, procesalmente  no se ha actuado correctamente. No obstante, ahora ya tenemos primeras Sentencias estimatorias en primera instancia en los Juzgados.

Que quede muy claro lo que aquí se discute y se pide: no se discute el método de estimación objetiva o legal o predeterminado, sino la aplicación de dicho método teniendo en cuenta que se trata de un incremento

Asunciones e identificación del litigio (función de cálculo). Por tanto, y para que quede absolutamente claro, y el proceso no se disperse ni se despache o resuelva por consideraciones mayores (sobre las que enunciamos someramente a continuación), asumimos:

  • Que la forma de cálculo atiende a un cálculo legal, no real, que no atiende al incremento realmente producido, sino al que se desprende de la aplicación del cálculo establecido normativamente (lo cual ya de por sí tiene lo suyo asumir).
  • Que el legislador ha querido que el cálculo se haga mediante un sistema de estimación objetiva, que desprende un valor ficticio, artificioso, que dota seguridad jurídica, aunque efectivamente se pueda llevar por delante los principios de capacidad económica contributiva o la tutela judicial efectiva, como ha declarado el Tribunal Constitucional en los casos que se demuestre que ha existido pérdida real.
  • No obstante, asumimos que hay unas tablas “legales” que fijan unos porcentajes de incrementos del valor de los bienes inmuebles, con independencia de que se haya producido tal incremento o no.
  • Asumimos que los porcentajes son los que son, “es lo que hay” (como se desprende del cuerpo de las Resoluciones de los TEAR).
  • Asumimos expresiones del tipo “es lo que es legislador ha querido”, “aplicar unos porcentajes según vayan pasando los años supone que siempre se produce un incremento de valor y nunca una disminución, pero responde a un cálculo ficticio, objetivo, artificial, que en algunos casos puede beneficiar a la Administración y en algunos otros, puede perjudicar, si el incremento de valor legal es menor que el incremento de valor real”.
  • También asumimos que el valor sobre el que se debe aplicar el porcentaje de incremento es el valor legal catastral al momento de la transmisión.
  • Y, en definitiva, no discutimos la existencia del impuesto, que constituye en sí mismo una manifestación de arbitrariedad sorprendente y de cómo la Administración se ha separado en algún momento de los administrados (lo cual está siendo enjuiciado en el TC como decimos), y no discutimos que hay que aplicar los porcentajes fijados por la normativa.
  • Entonces, si asumimos que el impuesto de la plusvalía es así, ¿cuál es la discusión?

Cálculo correcto del porcentaje

La discusión es que, asumiendo que hay que aplicar esos porcentajes legales de incremento sobre el valor legal final, la Administración los multiplica por el valor legal final, lo cual es un atropello, no a la Constitución ni a los principios de capacidad distributiva ni nada de eso, sino a la lengua española, a la interpretación gramatical, finalista y hasta razonable de las normas y de las cosas. Aunque sabemos que los Tribunales nos exigen aportar una pericial, no hay que ser matemático precisamente para entender que si multiplicas un porcentaje por un valor, estás calculando el porcentaje de dicho valor (aunque esto pueda parecer una perogrullada); el problema viene cuando lo que dices que estás calculando es el incremento de dicho valor respecto a un momento anterior (Impuesto de Incremento sobre el Valor); el problema viene cuando dices que la base imponible “está constituida por el incremento del valor de los terrenos”; el problema viene cuando, por muy legal y ficticio y artificioso que sea el método, lo que dices es que quieres calcular el incremento en base a unos porcentajes de incremento, para calcular una base imponible de incremento de un impuesto que grava el incremento. Y en este punto, salta a la vista que el 48% del valor final es el porcentaje de incremento de dicho valor final, pero no el incremento de dicho valor desde el año en que empieza a contar el incremento. Dicho de otra forma:

  • El 48% de una cosa que ahora vale 100 es el 48% de una cosa que ahora vale 100. 48% se multiplica por 100 y fin.
  • Pero si a ese 48% le llamamos porcentaje de incremento para calcular lo que ahora vale 100, si ese 48% se aplica precisamente por el número de años de lo que ahora vale 100, si queremos determinar el incremento de lo que ahora vale 100 (definición de la base imponible), ¿en qué cabeza cabe que se multiplique el 48% por 100? Si se hiciera esto, como se ve perfectamente, se estaría calculando el incremento futuro de 100, no el incremento pasado de lo que ahora vale 100, no el incremento de valor, no la plusvalía de nada.
  • ¿Acaso se ha llamado Impuesto de las 12 Tablas o de las Tablas de Multiplicar? ¿Acaso se ha llamado Impuesto sobre el Valor de Venta? (no claro, ya existen varios impuestos para ello). Lo que se grava es el incremento de valor producido, pero lógicamente no futuro de lo que se vende, sino el incremento de valor producido con anterioridad a la venta, vamos, la plusvalía de toda la vida.
  • El valor catastral final no se multiplica por el porcentaje (de incremento), ya que se le estaría añadiendo el incremento en lugar de calcular el incremento producido, por lo que hay que quitarle el porcentaje de incremento para hallar su valor inicial y la diferencia entre el valor inicial y el valor final es exactamente el “importe de incremento” constitutivo de la base imponible de la plusvalía que define exactamente la Ley.
  • Por tanto, en lugar de añadirle el 48%, hay que quitárselo (se divide por 1,48 para calcular el valor inicial y el incremento es evidentemente la diferencia entre el valor final y el valor inicial.
  • Por muy “legal”, “ficticio”, “artificial”, “objetivo” que sea el impuesto, multiplicar un “porcentaje de incremento” por un valor incrementado al objeto de calcular el incremento pasado de dicho valor  es, con todos los respetos, una tomadura de pelo al sentido común. Por muy “legal” que sea, que no lo hubieran llamado “Incremento”; como decíamos, que se hubiera denominado Impuesto de las Tablas de Multiplicar o cualquier otra cosa por la que tenga que pasar inexorablemente el ciudadano (a expensas que un Tribunal diga lo contrario). Pero es que aquí subyace la clave de nuestra Demanda: que lo han llamado plusvalía, calculada sobre variables objetivas y predefinidas, sí, pero plusvalía, impuesto sobre el incremento del valor.
  • La definición de “incremento” por la RAE es la siguiente: “Pequeño aumento en el valor de una variable.” No se discuten las variables, se discute la función.
  • La LHL y Ordenanzas hacen referencia a que el porcentaje “se aplique” al valor final catastral; siempre, siempre, siempre, se utiliza la palabra “aplica” o “aplicar”, lo cual en modo alguno infiere que “se multiplique”, sencillamente porque multiplicar dicho porcentaje por el valor final a fecha de la transmisión supondría el absurdo de estar calculando un incremento futuro, una vez se transmite, no pasado, desde que comienzan a correr los años y desde que comienza a aplicarse las tablas de porcentajes de la ordenanza. “Multiplicar” no puede ser nunca “incremento sobre el valor” de nada, volvemos a lo de antes, que no lo hubieren llamado incremento.
  • La fórmula de cálculo a todas luces debe ser:
Valor final/1+Porcentaje = esto nos da el valor quitándole el porcentaje de incremento. Valor final – Valor final sin porcentaje de incremento = esto es el importe de incremento, la plusvalía.

Claves para tener éxito en la reclamación: practicar prueba pericial

  • Dado que la explicación teórica está bastante clara, y la forma de cálculo se entiende perfectamente (quitarle el porcentaje para restarlo a su valor inicial, ése es el incremento y no hay más), la clave radica en que se demuestre pericialmente ante el Juzgado.
  • Es decir, que se debe aportar siempre un dictamen pericial (aunque sea de medio folio) y, probablemente, sería conveniente que el perito acuda a la vista o a la práctica de la prueba para aportar las explicaciones oportunas.
  • También se podría solicitar la pericial judicial, pero esto supondría asumir costes procesales.

Argumentación frente a Consulta 18/12/2012 de la DGT (Tributos) utilizada por algunos Juzgados

  • A raíz de la Sentencia de Cuenca, el propio Ayuntamiento de Cuenca elevó a la DGT una Consulta Vinculante, cuya interpretación fue rechazada por el TSJ Castilla La Mancha, pero cuya argumentación es utilizada a menudo por Juzgados (el Juzgado 7 de Madrid, por ejemplo) para dar validez a la forma de cálculo empleada por los Ayuntamientos; la fundamentación aportada por la DGT se basa literalmente en lo siguiente:
Dirección General de Tributos: “la Ley no calcula el incremento de valor del terreno por diferencia entre el valor catastral en el momento de la transmisión y el valor catastral en el momento de la adquisición, sino que, como se ha indicado anteriormente, únicamente se toma el valor catastral del terreno en el momento de la transmisión, con lo cual es indiferente cuál ha sido el incremento real de los valores catastrales en el período de tiempo transcurrido entre la adquisición y la transmisión del terreno.”
  • Y estamos plenamente de acuerdo con la DGT: en ningún caso hay que tomar como referencia el valor catastral en el momento de la transmisión, sí, únicamente hay que tomar el valor catastral del terreno en el momento de la transmisión.
  • Nadie toma otro valor que el catastral final al momento de la transmisión. ¿Quién está acudiendo a fijar el valor catastral en el momento de la adquisición?
  • Ahora bien, ¿qué tiene que ver eso con el incremento del valor catastral final, sí, el final, el de la transmisión? ¿acaso no es el incremento experimentado por ese valor final durante los años anteriores? ¿se atrevería la DGT a decir que el incremento no se refiere a un estadio anterior, sino que se está refiriendo a un momento posterior a la transmisión? ¿acaso los 14 años son los que transcurren después de la transmisión? ¿o los 14 años han sucedido antes de la transmisión y devengo del impuesto?
  • El Juzgado utiliza que “se aplica un porcentaje”, pero la clave de este proceso, motivo por el cual cada vez más Juzgados están corrigiendo la fórmula de cálculo es ésta: no “se aplica un porcentaje”, sino que “se aplica un porcentaje de incremento”; no es un “porcentaje” (eso es tipo de gravamen, claro) sino un “porcentaje de incremento”. Considerarlo un mero “porcentaje” que se multiplica por el valor final es igual que decir que los 14 años del incremento suceden con posterioridad a la transmisión y devengo del impuesto.

Explicación para dummies (o explicación en roman paladino)

Aquí os lo contamos cómo nos lo contaron a nosotros de una forma muy sencilla y clara:

  • Alberto, cuándo emites una factura y le añades el IVA, ¿cómo calculas la cantidad?
  • Pues lo multiplico por 1,21.
  • ¿Entonces si le quieres quitar el IVA?
  • Ah, claro, pues lo divido por 1,21.
Hay que coger cualquier factura con IVA incluido y calcular el incremento. Cogemos, por ejemplo, una factura de 1000€ (IVA incluido del 21%).

  • Pues bien, siguiendo el cálculo que el Ayuntamiento hace para la plusvalía, el Ayuntamiento diría que el importe correspondiente al IVA es 210€.
  • Evidentemente, el importe correspondiente al IVA en modo alguno es 210€, sino 173,55€ (le quitas el porcentaje de IVA y calculas la diferencia).

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