Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 5), de 18 de noviembre de 2008

(…) debemos señalar que los distintos elementos fácticos que obran en el expediente y en los autos, analizados desde la perspectiva de la reiterada jurisprudencia de esta Sala, conducen, por las reglas de la lógica, a la conclusión de que los terrenos cuestionados cuentan con naturaleza urbana, pues nos encontramos ante un supuesto de suficiente adecuación de los servicios existentes en relación con las construcciones futuras que se pretenden desarrollar con el Plan Parcial aprobado. Tales servicios, en el supuesto de autos, se presentan para los técnicos que los han examinado y para esta Sala como suficientes para el futuro desarrollo urbanístico que pretende articularse con el nuevo Plan Parcial. No se trata, como en otros terrenos cercanos de los que también hemos conocido, de un supuesto de aprovechamiento de los servicios circundantes y periféricos existentes de diversa índole —fruto de anteriores gestiones urbanísticas en los sectores circundantes— como elementos determinantes de la clasificación que pretenden, mas sin que nos corresponda pronunciarnos acerca de la consideración de dichos terrenos urbanos como de consolidados por la urbanización, como no lo han sido otros circundantes en sentencias posteriores a la de autos, de la misma Sala de instancia.

SEXTO Este pronunciamiento nos sirve para enlazar con la cuestión relativa a la conexión de los terrenos de la recurrente con la malla urbana de Llodio. Pues bien, a la vista de las circunstancias fácticas que conocemos puede afirmarse que no nos hallamos ante unos terrenos aislados, urbanísticamente desestructurados y que solo de forma puntual lindan casualmente con zona urbana, sino que su integración en la malla urbana se produce en un grado razonablemente suficiente como para entender que participa de sus características y forma parte de la misma.

Tal requisito, como a continuación exponemos, ha de ser considerado como complementario del analizado de la concurrencia de los servicios; la concurrencia de estos —que en el supuesto de autos acontece, como sabemos— implica la clasificación de los terrenos como urbanos si, además, concurre el que analizamos de la integración en la malla urbana, pues, justamente, son los mencionados servicios los elementos de cohesión de la requerida malla urbana.

En la STS de 23 de diciembre de 2004 hemos reiterado el concepto que de malla o trama urbana ya se diera en la STS de 7 de junio de 1999 (RJ 1999, 5529): “que el suelo esté insertado en la malla urbana, es decir, que exista una urbanización básica constituida por unas vías perimetrales y unas redes de suministro de agua y energía eléctrica y de saneamiento de que puedan servirse los terrenos y que éstos, por su situación, no estén completamente desligados del entramado urbanístico ya existente”. La misma STS, no obstante, con cita de otras anteriores, señala que tal concepto “ha de completarse con otras consideraciones como las que se recogen en laSentencia de esta Sala de 17 de noviembre de 2003 (RJ 2003, 8074), en las que se dice sobre esta cuestión lo que sigue: “De una jurisprudencia reiterada, plasmada a título de ejemplo en lassentencias de 3-1-1997, 6- 5-1997 (RJ 1997, 4051), 23-3-1998 (RJ 1998, 3077), 3-3-1999, 28-12-1999, 26-1-2000, 3-5-2000, 1-6-2000, 20-11-2000, 20-12-2000, 4- 7-2001, 27-7-2001, 27-12-2001 (RJ 2001, 5794), 17-4-2002 (RJ 2002, 4178) ó 25-7-2002 (RJ 2002, 7484), y dictada en interpretación de losartículos 78 a) del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1976 (RCL 1976, 1192), 10 a) del Texto Refundido de 1992 (RCL 1992, 1468 y RCL 1993, 485), 8a) de laLey 6/1998 (RCL 1998, 959) y 21a) y b) del Reglamento de Planeamiento (RCL 1978, 1965), así como del tenor de otros preceptos, como son losartículos 184 a 187 y 225 de aquel Texto de 1976, pueden extraerse un conjunto de afirmaciones susceptibles de ser condensadas en estos términos: las facultades discrecionales que como regla general han de reconocerse al planificador para clasificar el suelo en la forma que estime más conveniente, tienen su límite en el suelo urbano, pues necesariamente ha de reconocerse esa categoría a los terrenos que hallándose en la malla urbana, por haber llegado a ellos la acción urbanizadora, dispongan de servicios urbanísticos (acceso rodado, abastecimiento de agua, evacuación de aguas y suministro de energía eléctrica) con las características adecuadas para servir a la edificación que sobre ellos exista o se haya de construir, o se hallen comprendidos en áreas consolidadas por la edificación, salvo que la existencia de tales servicios o la consolidación de la edificación hayan tenido su origen en infracciones urbanísticas y aun le sea posible a la Administración imponer las medidas de restauración del orden urbanístico infringido”. Doctrina ratificada por la posterior STS de 27 de abril de 2004 (RJ 2004, 3196).

En esta misma línea hemos expuesto (SSTS de 3 de febrero (RJ 2003, 2044) y 15 de noviembre de 2003 (RJ 2003, 8159)que “la mera existencia en una parcela de los servicios urbanísticos exigidos en elartículo 78 LSno es suficiente para su clasificación como suelo urbano si aquélla no se encuentra enclavada en la malla urbana. Se trata así de evitar el crecimiento del suelo urbano por la sola circunstancia de su proximidad al que ya lo es, pero con exoneración a los propietarios de las cargas que impone el proceso de transformación de los suelos urbanizables. Y la propia sentencia recurrida reconoce claramente que la parcela en cuestión no se halla enclavada en la trama urbana” .

Por su parte en la STS de 7 de julio de 2003 (RJ 2003, 5928) expusimos que “la “reviviscencia” del viejo Texto de 1976 determina, asimismo, la entrada en juego de losartículos 23 a) del Reglamento de Planeamiento y 2.1.a) delReal Decreto-Ley 16/81 (RCL 1981, 2519), que exigen el requisito de la suficiencia de los servicios urbanísticos para que los terrenos puedan ser considerados como suelo urbano. Este criterio de la suficiencia de los servicios, junto con el de la inserción de los terrenos en la malla urbana , principio recogido expresamente en la Exposición de Motivos de laLey de Reforma de 2 de mayo de 1975 (RCL 1975, 918), han venido marcando la jurisprudencia de este Tribunal en orden a la clasificación del suelo urbano, de suerte que cuando, como ocurre en el presente caso, los servicios no son suficientes para la edificación que haya de construirse, o siéndolo no estén insertos en la referida malla urbana , esta Sala viene negando a tales terrenos la consideración de suelo urbano”. Y en la STS de 27 de junio de 2003 (RJ 2003, 5883) que “Si no cuenta con esos servicios un terreno no puede ser clasificado como suelo urbano, pero aun contando con ellos tampoco si, además, el terreno no se encuentra encuadrado dentro de la malla urbana, elemento que esta Sala pondera constantemente a fin de evitar el crecimiento incontrolado del suelo urbano con base en el simple criterio de su proximidad a los servicios ya establecidos por el esfuerzo urbanizador ajeno(sentencias de 16 de abril de 2001 (RJ 2001, 4665), 17 de septiembre (RJ 1999, 6587) y 7 de junio de 1999 (RJ 1999, 5531), y las que en esta última se citan)”.

Los mencionados servicios y las características de la ubicación de los terrenos entre las calles mas importantes y significativas de Llodio confirman su integración en la discutida malla urbana, y sin que el carácter de rústica pueda deducirse de la existencia de un arroyo cercano a los terrenos, ya que su encauzamiento o canalización es una cuestión secundaria y no determinante de la clasificación de la finca como urbana.

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